Archivos mensuales: noviembre 2012

04 de noviembre de 2012

Pongo ese nombre al método que usan algunos para demostrar que sienten interés por ti, que quieren ayudarte a solucionar tus problemas. Saben que, como todo el mundo, tú también los tienes, que son muchas tus necesidades, o simplemente que entre tú y otra persona existe cierta enemistad y se nombra mediador entre vosotros. Quiere hacer el papel del buen sabio entre tú y tus circunstancias y se ha estudiado varios temas de un libro escrito para tal propósito. Se cree así que tiene más poder sobre tu vida que tú mismo.
Creo que muchas personas son buenas y que van con buena voluntad. También creo en la eficacia de muchas publicaciones. No obstante, no me fío de métodos superficiales, o de personas que los usan para demostrar que están por encima de las circunstancias, de las tuyas. No me gustan las insanas estrategias humanas para llegar al corazón de alguien.
Tu corazón se halla desarmado y el seudoayudador te asalta por sorpresa. Al principio muestras cierto recelo, luego el supuesto poder de la técnica te embauca. El sospechoso muestra su inmensa preocupación por ti y empieza con el listado de preguntas, ese que nunca antes, ni siquiera para buscar trabajo, has tenido que responder de tan largo. Te da varios consejos superfluos, sacados también del manual, y se queda tan pancho al creer que te ha solucionado la vida. Es más, se siente superior a ti y piensa que debes estarle eternamente agradecido por todo lo que ha hecho. Te ha regalado parte de su tiempo. Sin comerlo ni beberlo, te ha creado una deuda que antes no tenías. Sabe que no es sincero contigo pero prosigue con su estrategia.
Es posible que después de pasado un tiempo te enteres de que el susodicho estaba haciendo prácticas contigo, comprobando si el manual era efectivo y, como un elemento más, formabas parte de su periodo de pruebas. Te das cuenta de que el novato lo único que hizo fue meterse en tus adentros, darte la oportunidad de desahogo sin remediarte el problema lo más mínimo. Con sutileza aprendida terminó enterándose de tu vida, de las intimidades que tenías más protegidas, sin poder ofrecerte una ayuda útil.
Hay muchos que te dirán que son amigos, en realidad la amistad existe, pero son pocos. Cuando aparecen los verdaderos nos traen paz, no falsas promesas, quizás tampoco soluciones, pero están ahí, hombro con hombro, corazón con corazón. Lo demás, las tantas preguntas, cansan.

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