Archivos mensuales: diciembre 2010

21 de diciembre de 2010

Le has notado algo raro, ese puntazo que siembra la duda de si es o no buena persona, y a pesar de eso, deseas continuar la relación.

Él dice que se ha enamorado y determina el momento de pedir tu mano.

Tu padre es tan generoso que, encantado, le ofrece no una, sino las dos, además del ajuar, tu mente y tu cuerpo entero.

Poco después de casaros, un mal día, por cualquier tontería, ya sea asunto de memoria o distracción, mirándote fijamente a los ojos te dice que has perdido la cabeza. A partir de ese momento, su mente trabaja por la tuya.

Cada vez que no actúas según la valentía que él te exige y para lo que a él le conviene, te echa en cara que no tienes ovarios.

Si te equivocas al tomar una decisión, por muy simple que sea el asunto, te acusa de no tener vista.

Un lunes, o un martes, te da la primera paliza y tú vas a comisaría a ponerle una denuncia. Arrepentido te pide que la retires. Llega cargado de regalos sorprendentes para taparte la boca. Debes negarte aunque te acuse de no tener corazón. Si vas con la verdad por delante, será él quien pierda el juicio.

A pesar de todas estas acusaciones: sin manos, sin cabeza, sin ovarios, sin vista, sin boca, sin corazón, se puede empezar de nuevo porque aún estás viva. Descubre que tienes en ti todo eso que creías perdido.

Mujer, no confíes en ese hombre que te está carcomiendo los huesos, antes de que alguien llame por ti al 061, llama tu misma al 016 pidiendo ayuda.

ProtestanteDigital.com (España, 2007). Usado con permiso.

© Isabel Pavón

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